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martes, 20 de septiembre de 2016
jueves, 1 de septiembre de 2016
Más que...
Como segunda tarea del MOOC se nos ha pedido escoger entre diversos proyectos. Al leer cada uno de ellos, no lo dude y escogí “Un mundo de juegos”. Proyecto en donde tendríamos que realizar una historia sobre un juguete de nuestra infancia. Algo que resultaba significativo para mí tanto por la etapa como por el juguete.
Todo se remonta algunos años atrás, muy probablemente yo tenía entre 7 u 8 años y no recuerdo cómo ni cuándo pero me hice inseparable de un Silvestre (peluche del personaje de los Looney Tunes). Muñeco que por mucho tiempo se encontró en el juguetero de mis hermanas y que por alguna extraña razón me adueñe de él. La verdad es que nunca he sido fan de los gatos, así que descartó esa opción, pero ahora que lo pienso bien podría ser porque era de una textura suavecita.
No se cuanto tiempo habré tenido a Silvestre, pero supongo fue lo suficiente para que estuviera muy roto y desgastado. Para esa época iba ser operada y tan inseparables éramos que no podía estar ausente en ese momento de mi vida, y para mi sorpresa, él también sería operado (en palabras del Doctor), así que ahora compartiríamos algo más.
Ambas operaciones salieron excelentes y estuvimos un tiempo más juntos, yendo y viniendo. He intentado hacer memoria de que paso con este Silvestre, pero la verdad no tengo la respuesta, lo único que recuerdo es tener a otro Silvestre al que llame Gatitin, que con el tiempo se volvió muy significativo para mí. Tanto que era parte de una grupo selecto de peluches que mi hermana y yo denominamos “La familia”, con los que pasábamos horas y horas jugando.
A lo largo de mi vida he tenido muchos Silvestres, que han venido de personas muy importantes y especiales para mí, pero ninguno nunca pudo ocupar ese lugar que él ya tenía y que aún tiene a pesar de los años.Muro en Padlet
domingo, 28 de agosto de 2016
El juego para varones que yo jugaba
Este es el link donde aparece el mural colaborativo P2P sobre juegos de la infancia.
https://padlet.com/lehdr1069/8uy31acfvulm
He elegido este juego porque era el que más disfrutaba, pues me ayudó a enseñar a mis hermanos a contar, sumar, restar, multiplicar y dividir. Mi madre es una maestra empírica y aunque no fue mi primera carrera universitaria, me formó con la vocación de maestra.
Mi casa tenía un patio común con el de otras 3 familias más que se convirtieron en nuestras familias. En estas familias había 2 niñas de mi edad a las que le gustaba jugar muñecas, juegos de cocina y otros. A mí por el contrario me gustaba estar con los varones, jugar bolas, chato, pelota, la placa, el topao, policías y ladrones y todo lo que era parte de la vida de los varones. Aprendí a jugar bolas. Teníamos permitido jugar de 5 a 6 de la tarde, porque el tiempo anterior era para realizar deberes de la casa o de la escuela. Si terminábamos antes, nos permitían jugar, siempre con la supervisión de un adulto que se aseguraba de que no se hiciera trampa, no se maltrataran entre sí ni verbal ni físicamente.
Este juego tenía tres versiones:
1. Juego de parejas: Lanzabas tu bola (bom) y el contrincante tenía que chocar su bola con la tuya, cuando esto ocurría, tenías que pagarle al contrincante las bolas que habían establecido al principio del juego (podían ser 1, 2, 3, 4......). El juego terminaba cuando alguien quedaba sin bolas o se retiraba voluntariamente antes de que esto ocurriera; siempre considerando que todas la cuentas debían estar saldadas.
2. Juego de muchos: Se jugaba con un círculo donde se colocaban las bolas, se tomaba el orden a iniciar dirigiendo su bola a una raya equidistante del círculo (ron) y desde allí se lanzaba, luego el juego se desarrollaba golpeando tu bola (bom) con los dedos, la finalidad era chocar tu bola con las del círculos para sacarlas, sin que la tuya quedara dentro. Si uno de los jugadores lanzaba su bom próximo a tí, tenías la oportunidad de chocar su bom con el tuyo y eso lo sacaba de juego y a tí te daba las bolas que colocó el jugador dentro del círculo al inicio. Ganaba el que quedara al final o el que sacara mas bolas del ron.
3. Taquito: Esta versión era especial para varones, pués tenía una parte ruda. En vez del círculo de la versión anterior, se hacía un hueco con un tamaño relativo a un puño y se colocaba la raya equidistante para elegir el orden de jugada. Una vez establecido este orden para inicar el juego, el primero lanza el bom lo más cercano al hueco posible, de hecho si podía entrar el bom en el hueco, sería el primer jugador en pegarle al puño del perdedor. Los que no lograban entrar el bom en el hueco, tenían que tirar ya con los dedos hasta que lo lograran. Cuando solo quedaba un jugador, era el que tenía que colocar su puño sobre el piso a la orilla del hueco y esperar allí a que todos los jugadores le golpearan con su bom desde el frente del hueco todas las veces que su bom no cayera en el hueco, cuando caia en el hueco, ese jugador se retiraba y venía el siguiente. En algunas ocasiones cuando el juego involucraba a muchos jugadores, se establecía desde el inicio cuantos golpes recibiría el perdedor de cada jugador. Otra opción es que el que perdía cambiaba recibir golpes por una cantidad que se negociaba con cada jugador, la cual podía variar de jugador en jugador.
Muñeco de Gomma Gomma
En
esta entrada les presento a Gomma Gomma (y les revivo recuerdos a los que
compartieron esas épocas conmigo ;) ).
Gomma
Gomma era uno de los personajes principales de Telejuegos, un programa infantil
de Argentina de principios de la década de los ’80, que mirábamos todos los
niños sin falta.
Los recuerdos con este hermoso juguete, son de jugar y cantar las
canciones del programa. También en la punta de su colita tiene un guante, con
el que el personaje en las animaciones podía tomar distintos objetos. En este
juguete tiene un abrojo pequeño para cerrar los deditos del guantecito blanco
sobre sí mismos.
En
ese programa también se veía un compilado de los dibujitos animados más
conocidos en esa época, como el pájaro carpintero, Bugs Bunny y el fantasmita
Casper. También tenía canciones y actividades infantiles, en las que
participaba Gomma Gomma, y por eso era tan querido por todos los niños.
Les dejo este mural que armé con los recursos que pude encontrar en línea: https://padlet.com/florgda/v2xv21dpzp
Caballeros del Zodíaco
Cuando era chico estaban de moda los Caballeros del Zodiaco (con Seya y compañía), y mi hermano y yo los pedimos para Reyes. Eran súper caros... No recuerdo cómo fue la elección o si fue una de esas veces en las que los regalos de reyes llegaron anticipadamente (ir a la tienda en diciembre, ver lo que quieres y decir: «¿Nos lo llevamos y no pedimos nada más en Reyes?»).
Pero sí que recuerdo cómo jugaba con mi hermano, seis años mayor que yo, o el berrinche que me llevé al romper una de las valiosas piececitas (una hombrera del muñeco de mi hermano, creo recordar).
Tampoco recuerdo de qué manera llegó el Caballero de Libra, ya que en mi casa nadie tiene ese signo... quizá algún regalo de alguien cercano a la familia, qué se yo.
Con el tiempo llegó un nuevo miembro a la familia de juguetes con armadura: el Winspector verde, uno de los tres protagonistas de una serie estilo Bioman o PowerRangers que triunfó en España algunos años después. Juntando los cuatro muñecos salvaba al mundo una y otra vez en interminables batallas por la paz (algo incongruente en mi pensamiento de hoy, pero muy lógico para mi yo bélico-pacifista de aquel entonces. A pesar de los métodos, siempre violentos, esas series de televisión aportaban ciertos valores muy interesantes que aún hoy defiendo, como la protección de los más débiles ante las injusticias, o el no ser impasible ante éstas.
martes, 16 de agosto de 2016
Muñecas de Papel
Como parte de un proyecto colaborativo para el curso DISEÑO DE PROYECTOS EDUCATIVOS INNOVADORES con TIC que estoy realizando, he creado mi primer mural interactivo.
En el hablo de uno de mis juguetes preferidos de mi infancia que me transporta a tantas y tantas tardes jugando en el cuarto de costura de mi abuela, escuchando las tertulias y el traqueteo de la maquina de coser.
Me encantaba jugar con las muñecas de papel.
Mi super juguete de la infancia
Mi super juguete de la infancia
lunes, 15 de agosto de 2016
Muñeca piyamera
No recuerdo si alguna vez tuve nombre. Sí sé que durante muchos años estuve colgada sobre una pared blanca.
Vengo de una época en que los pijamas se guardaban en muñecas. Eso era lo habitual. Y con ese destino fui pensada.
Llegué envuelta en papeles ruidosos de emoción y cariño y fui atesorada en la sabiduría de lo que por poco se vuelve valioso.
Mi pelo rojo. Mi vestido rojo. Los años se hacen sentir. Pero eso es algo que nos pasa a todos. Y si el paso del tiempo se refleja en la posición que ocupamos, en mi caso he de estar tranquila. Ya no estoy sobre la pared blanca, ni comparto escena con otra amiga de aquellas épocas (las patas largas, la mía se llamaba Etelvina, claro), ni estamos en la misma casa... pero sigo ahí, muy cerca de donde duerme. Estoy tras la puerta del placard, pero tan cerca que estirar la mano o espiar sobre la corrediza mal cerrada es suficiente para saber, sentir y recordar el afecto otra vez.
Ahora recuerdo que en mí se guardaban pañuelos.
Ahora entiendo por qué siempre debió estar donde está.
Soy Silvia. Vivo en la ciudad de Córdoba. Tengo 41 años, estoy casada y soy mamá de dos niños: Guada (14) y Octi (9).
Cuando era niña mi juguete favorito era una muñeca, que primero se llamó Aurora y luego Mercedes. Siempre me pregunté por qué nunca pensé en esos nombres para mi hija.
Cuando era niña mi juguete favorito era una muñeca, que primero se llamó Aurora y luego Mercedes. Siempre me pregunté por qué nunca pensé en esos nombres para mi hija.
domingo, 14 de agosto de 2016
jueves, 11 de agosto de 2016
Un mundo de juegos - Muñeca que camina

Muñeca que camina
Como cruzando un puente atemporal los recuerdos de una niña
se hicieron visibles en la imagen de una muñeca que parece estar viva… En su piel de plástico se dibujan las marcas
de las sonrisas y los momentos de diversión que enmarcaron su vida, aún
sensible, aún viva en la fantasía…
Una muñeca que camina, artefacto que sorprendía la
inocencia, el anhelo y la espera en noche buena. Esta espera hacía más feliz la
llegada de esta caminante… Una muñeca que camina con la fuerza del peso de una moneda metálica y un cordón que parece umbilical que la hala hacia
delante, el peso la lleva, la inclina, la hace danzar, imitando el movimiento
humano.
Tesoros de abuela, este pequeño señuelo de la historia
familiar permaneció guardado dentro de un baúl durante casi 50 años, mi abuela
lo conservó, perteneció a mi madre, quién dentro de un grupo de 8 hermanos,
contó con la compañía de quién como si fuera un cuento de hadas, hacía las
veces de hada madrina ( su madrina de
bautismo) y adicionaba en secreto dentro
de los regalos de noche buena << pequeños >> detalles que
trascendían los humildes regalos que para 8 hermanos mis abuelos podían
entregar. Para mi madre era diferente, pues para su fortuna, en esos regalos
habían juguetes, a diferencia de sus otros hermanos, a quienes en ese puente
nocturno de 24 a 25 de diciembre la navidad los acompañaba con lo básico,
útiles, y trajes para ir a la escuela.
Para una niña de 6 años, esta muñeca representó en el año de 1954, un con qué divertirse, una
compañía que invitaba a la imaginación, a la risa, al juego mágico de la vida.
Su memoria aún viva sigue caminado entre los renglones del tiempo que
transcurren entre letras e imágenes que la mente activa con la presencia física
de un juguete que sonríe mientras aún camina.
Julián Sánchez.
miércoles, 10 de agosto de 2016
Proyecto: "Un mundo de juegos"
Los participantes de este proyecto enseñan a jugar a diferentes propuestas características de sus regiones geográficas, replican juegos de otros grupos de alumnos, desarrollan nuevas propuestas lúdicas con materiales descartables, crean trivias abordando contenidos de las diferentes áreas temáticas y diseñan, en forma colaborativa, un nuevo juego de tablero sobre los juegos del mundo.
Otra de las actividades que realizan los participantes del proyecto es relatar historias a partir de sus juguetes preferidos o de alguno representativo de su historia familiar.
Visite el Blog del proyecto para conocer la propuesta.

Les presento: "Mi juguete de la infancia"

Les presento a mi conejita la cual me la regaló mi abuelo cuando cumplí un año. Desde que tengo memoria me acompañó en todos mis juegos, risas, llantos...
Fue ella mi primer alumna, la que me acompañó en este camino para alcanzar mi sueño, convertir ese juego en realidad…
Muro colaborativo en Padlet: "Mi juguete de la infancia"
lunes, 8 de agosto de 2016
jueves, 4 de agosto de 2016
CABALLITO MUSICAL
"UN MUNDO DE JUEGOS" CABALLITO MUSICAL
http://padlet.com/romankaren98Este caballito se lo regalé a mi segunda hija cuando tenía 2 años, ella lo llevava a todos lados inclusive cuando iba a dormir, le encantaba escuchar las canciones del mismo y lo hacía una y otra vez. En ocasiones se lo escondiamos pero ella hacía tal berrinche que no nos quedaba mas que dárselo. Naomi ya tiene 16 años y aun conserva con mucho cariño su caballito musical.
martes, 2 de agosto de 2016
El Astronauta
Año tras año durante 18 años
he visto entre las cosas que mi hijo guarda con mucho recelo, a éste
astronauta. Durante todo este tiempo me ha llamado mucho la atención de que
guarde ésta única pequeña pieza de Lego
que a los 5 años le regalamos una Navidad.
Mi hijo actualmente tiene 23
años y es casi un profesional, un ingeniero del software y a pesar de que en la
actualidad tiene muchos juegos
digitales que con el tiempo ha
ido coleccionando, nunca se deshizo de
éste pequeño muñeco.
Yo también lo recuerdo entre
muchas otras piezas de lego que han ido desapareciendo poco a poco. De color crema y negro, ha ido tomando un color amarillento por el tiempo.
Hace unos días le pregunté
por qué lo había guardado durante tanto tiempo y me dijo que cuando era niño
quería ser un astronauta como el muñequito y por eso lo había guardado durante
tantos años.
Creo que el tiempo seguirá
pasando, mi hijo se casará y “el astronauta” pasará a formar parte de sus
reliquias o tal vez llegue a ser un valioso tesoro para sus hijos.
FUTBOLIN DE MADERA Y CLAVOS
FUTBOLIN DE MADERA Y CLAVOS
Este es un juguete artesanal elaborado con madera, clavos e hilo de cocer, fue elaborado por el padre de mi esposo hace muchos años, es una imitación de un juego de fútbol normal, con sus 11 jugadores que son representado con clavos, la forma de jugarlo es: con un boliche, bola pequeña, que es impulsada con la fuerza del dedo índice o en otros casos con uno palitos de paletas pequeños contra el equipo contrario los clavos dificultan la entrada del balón como si fueran jugadores de verdad, solo es un tiro por persona en cada turno.
HISTORIA
Dada a la falta de recursos de los padres de mi esposo, mi suegro para
que el niño se divirtiera le elaboró este juguete artesanal, donde noches
enteras jugaban hasta quedar dormidos, lo que afianzaba la relación de padre e
hijos, no como en la actualidad, que todos tienen su propio celulares y tables
y es poca la comunicación personal que existen en las familias modernas, y eso
es lo que quiero rescatar, la comunicación familiar y este juguete lo ha
logrado
Para que acceder
al sitio interactivo este es url
Video de YouTube
donde se observa como jugar el futbolín
Un juego en
casa con los hijos https://youtu.be/xV7j_1cF_x0
Muñeca piyamera
No recuerdo si alguna vez tuve nombre. Sí sé que durante muchos años estuve colgada sobre una pared blanca.
Vengo de una época en que los pijamas se guardaban en muñecas. Eso era lo habitual. Y con ese destino fui pensada.
Llegué envuelta en papeles ruidosos de emoción y cariño y fui atesorada en la sabiduría de lo que por poco se vuelve valioso.
Mi pelo rojo. Mi vestido rojo. Los años se hacen sentir. Pero eso es algo que nos pasa a todos. Y si el paso del tiempo se refleja en la posición que ocupamos, en mi caso he de estar tranquila. Ya no estoy sobre la pared blanca, ni comparto escena con otra amiga de aquellas épocas (las patas largas, la mía se llamaba Etelvina, claro), ni estamos en la misma casa... pero sigo ahí, muy cerca de donde duerme. Estoy tras la puerta del placard, pero tan cerca que estirar la mano o espiar sobre la corrediza mal cerrada es suficiente para saber, sentir y recordar el afecto otra vez.
Ahora recuerdo que en mí se guardaban pañuelos.
Ahora entiendo por qué siempre debió estar donde está.
Soy Silvia. Vivo en la ciudad de Córdoba. Tengo 41 años, estoy casada y soy mamá de dos niños: Guada (14) y Octi (9).Cuando era niña mi juguete favorito era una muñeca, que primero se llamó Aurora y luego Mercedes. Siempre me pregunté por qué nunca pensé en esos nombres para mi hija.
Un mundo de juegos
¿Qué ve?
Si usted ha dejado a un lado la infancia, no verá nada más que cuatro simples sillas agrupadas en fila de dos. Querido lector y compañero de aventura, si usted le pregunta a un niño qué es lo que ve o qué es lo que puede hacer con esas cuatro sillas, le aseguro que dejará volar su increíble imaginación y le sorprenderá los mundos de diversión que el pequeño puede llegar a ver.
En la imagen os presento mi coche y el volante que utilizábamos para poder llegar la destino de la imaginación.
Cuando era pequeña, cuatro sillas formaban parte de mis juegos favoritos. En ellas, yo veía un pequeño coche capaz de transportarnos a mis hermanos y a mí a un mundo diferente. A través de las pequeñas aventuras e historias que vivíamos y contábamos con cada viaje que hacíamos en nuestro pequeño coche, lo imposible llegaba a ser posible, descubríamos nuestros sueños, ilusiones, aspiraciones e historias ficticias, pero tan reales al mismo tiempo. Ya no era un juego más.
Siempre se necesita un poquito de imaginación e ingenio para poder aventurarse en nuevos retos y proyectos. La imaginación debería ser uno de los factores motivadores del aprendizaje.
El objetivo del MÓDULO 2: PARTICIPANDO EN UN PROYECTO TELECOLABORATIVO consiste en exponer un juego que consideraba cómo mi juego favorito de pequeña.
Considero que juegos de este tipo pueden hacer mucho en el crecimiento y aprendizaje de una persona.
Comparto con vosotros un pequeño fragmento de una página web educapeques.com que me ha parecido interesante y relevante:
Los niños están en constante crecimiento, es tan importante que se desarrolle la parte emocional como la cognitiva, para que lleguen a ser personas integrales que se adapten en los diferentes ambientes.
lunes, 1 de agosto de 2016
Mascotas pixeladas
Antes de la masividad de los teléfonos inteligentes, existía otro dispositivo digital que todxs lxs niñxs y adolescentes de Argentina se morían por tener en sus bolsillos. No sacaba fotos, no servía para comunicarse con tus amigxs, no podías mirar videos ni hacer búsquedas en google con él. Pero aún así, era una sensación y era genial.
Estoy hablando de los Dinkie Dinos -también llamados Roturaku DinoKun o Tamagotchi- pequeños aparatos que nos ofrecían la posibilidad de criar a una mascota virtual. Cuidarlo, criarlo, alimentarlo, limpiar sus desechos, bañarlo; eran algunas de las tareas que debíamos cumplir para mantenerlo con vida.
Ahora bien, vamos a mi historia. Eran los finales de los 90, Pokemon GO era solamente un sueño para algunxs, y para un niño de 8 años, poseer la tecnología que le permitiera tener una mascota que pudiera llevar a todas partes era lo más cercano a ser un maestro pokemon en aquel entonces. Recuerdo que las primeras veces que cuide a mi mascota, no lograba mantenerla con vida, por lo que mis padres pusieron a mi hermana -dos años mayor- a cargo de evitar que mi Dinkie Dino muriera.
Ella se tomó la tarea con suma responsabilidad, ya que era una forma de demostrar la superior madurez que dos años de experiencia en esta Tierra le otorgaron. Las primeras semanas, logró con su cometido: mi mascota digital -cuyo nombre no recuerdo- crecía fuerte y feliz, llegando a etapas de evolución que nunca había alcanzado. Yo estaba contento, claro, pero quería también demostrar que era lo suficientemente maduro como para cuidar a mi Dinkie Dino por mi cuenta. Así que aproveché unas vacaciones familiares, para comunicarles a mis padres que me encargaría del cuidado de mi mascota yo solo, por la totalidad de los días que nos encontremos de viaje.
Salimos en el auto al amanecer, así que le di su desayuno digital a mi mascota. En las horas que siguieron, me encargué de bañarlo y jugar con él. Todo iba sobre ruedas. Llegó la hora del almuerzo, así que paramos para comer. Nos sentamos en la mesa de un comedor familiar, y antes de que los humanos almorzaramos, le di al Dinkie Dino su almuerzo. Una vez que lo hice, lo puse sobre la mesa, y procedí a comer.
Ya de vuelta en el auto, estaba meditando acerca de lo responsable que estaba siendo, dándole las comidas en tiempo y forma. Satisfecho conmigo mismo, me acomodé para dormir. Antes de conciliar el sueño, mi hermana me preguntó si había recogido los desechos virtuales del Dinkie Dino, tarea que había que realizar tiempo después de alimentarlo. Toqué mis bolsillos y no sentí nada, en ninguno de ellos. Sabiendo lo que significaban mis gestos de preocupación, mi hermana me preguntó maliciosamente "¿Lo perdiste?". Le respondí: "No, sé exactamente dónde está: en la mesa del restaurante."
Cabe aclarar que mis padres tuvieron la amabilidad de volver a buscarlo; que el Dinkie Dino solamente murió definitivamente al acabarse la batería, no por falta de cuidado; y que soy mucho mejor dueño de mascotas reales que de las digitales.
Un juguete de niña
UN JUGUETE DE NIÑA
Recuerdos
En esta foto tengo siete años y es parte de una serie de fotos que hacían fotógrafos que iban de casa en casa, y mi mamá quiso que quedáramos registrados mi hermano y yo.
Fue así que me dieron este oso que no recuerdo mucho, supongo que era mío, recuerdo su color rosado y su nariz negra y fría, sus ojos negros como bolitas brillantes.
Todos los niños aman a sus osos
domingo, 31 de julio de 2016
Sensibilidad e intelecto
Recuerdo mi habitación repleta de muñecas y juguetes. De todos ellos estos son los que quedaron en mi habitación. Otros que también sobrevivieron están guardados dentro de una caja en el garaje de mis padres. Son y serán siempre parte de mi, ... la de buenos ratos que pasamos juntos.
La Negrita, mi Chocolatito, llegó a mi unas Navidades. Los Reyes Magos la dejaron para mi en casa de unos amigos de mis padres a finales de los 70. Hoy sigue igual que el primer día, con su pelo negro rizado, sus coletas, sus enaguas y sus zapatitos.
¿Y la Barriguitas? ¿Qué niña de los 70-80 no tuvo al menos una en España? La mía tuvo muchos complementos, cada año me pedía alguno para mi cumpleaños o como premio por acabar con éxito el colegio. De todos ellos esto es lo que conservo.
Ay, el cubo de Rubik! Cuantos meneos le habré dado. Nunca conseguí completarlo, no pasaba de la segunda fila. Me quedaba embobada viendo como mi primo lo completaba en menos de 5 minutos. Siempre fue un misterio para mi, y aún sigue siendo una asignatura pendiente. Algún día lo conseguiré! Lo conservo dentro del cubilete en el que venía. Eso si, si intento moverlo me quedo con las pegatinas en la mano.
Pero de todos ellos el que guardo con más cariño es el juego de las 4 en raya. Que recuerdos. Todas las noches nos marcábamos una partidita con mi tío o con mi padre mientras esperábamos a que mi madre preparara la cena. A ver quien ganaba!!!! Siempre le agradeceré que entrenara mi cerebro.
Historia de un juguete: El Bisonte Chon
Buenas tardes, esta es la historia de un muñeco de peluche en forma de un bisonte transformo la vida de mi prima y mi hermano, solo por decirle un apodo al muñeco.
Esta es una pequeña reseña de la historia del bisonte Chon:
https://padlet.com/tani_jb_91/mpn6n34wxwh2/wish/116838355
!!!saludos!!!.
Y aqui esta la foto:

Esta es una pequeña reseña de la historia del bisonte Chon:
https://padlet.com/tani_jb_91/mpn6n34wxwh2/wish/116838355
!!!saludos!!!.
Y aqui esta la foto:

lunes, 25 de julio de 2016
Lau-Lau: el compañero de batallas
Este muchacho 30 añero se
llama Lau-Lau. Fue el juguete que me acompañó por más tiempo en mi infancia. En
la fotografía se puede apreciar como este compañero de batallas era curado una
y otra vez por las manos inexpertas de un niño inquieto.
Este sujeto (que no estoy seguro si asemeja a un oso o un perro) fue un regalo que me hicieron mis padres cuando, por una temporada, se dedicaron al comercio de juguetes. Recuerdo que cuando me dieron a escoger, entre tantas opciones lo elegí a él. En estos momentos, recuerdo que cuando era nuevo tenía unas cejas espesas, las cuales perdió en algún momento y en su nariz tenía un enorme punto negro que me gustaba tocarlo como si se tratase de un botón.
Fueron grandes momentos a lado del gran Lau-Lau.
Este sujeto (que no estoy seguro si asemeja a un oso o un perro) fue un regalo que me hicieron mis padres cuando, por una temporada, se dedicaron al comercio de juguetes. Recuerdo que cuando me dieron a escoger, entre tantas opciones lo elegí a él. En estos momentos, recuerdo que cuando era nuevo tenía unas cejas espesas, las cuales perdió en algún momento y en su nariz tenía un enorme punto negro que me gustaba tocarlo como si se tratase de un botón.
Fueron grandes momentos a lado del gran Lau-Lau.
viernes, 22 de julio de 2016
Juguetes de ayer que están vigentes "Maker culture"
Los juguetes que más atesoro son aquellos que me permitieron, crear imaginar, soñar
jueves, 21 de julio de 2016
martes, 19 de julio de 2016
Estampas de Futbol de los años 50
Estas imagenes de jugadores de equipos de futbol de principio de los años cincuenta eran habitualesen la posguerra civil española, fotos en blanco y negro coloreadas con los colores de sus equipos, esos niños por la siscustancias y precariedad de la epoca no tenian mucho mas que esas simples estampas, estaban bien guardada en una caja donde mi familia las guardaba en el baul de los recurdos y en silencio, nadie de la familia comento que las tenian, mas de sesenta años despues y por colocar cosas y buscando hueco aparecen, mi padre me compraba los sobres de las estampas para coleccionarlas y en los años 70 tenia los albunes de los equipos al completo, ahora se porque de esa aficion.
Sin extenderme, la foto corresponde al equipo de mi tierra que por aquellos años ser refundaba, es la union de cinco equipos de la ciudad para atraer a los aficionados y en dos años despues ascienda a primera division, la caleccion es completa con otros equipos como Real Madrid, Barcelona, Atletico de Madrid, Athletic de Bilbao, Sevilla, Betis, Sporting de Gijon, Celta de Vigo y mas equipos de la epoca.
Teatro de sombras
Hace unos cuantos años realicé un curso sobre "La iniciación lectora a través del cuento", en este taller realizamos un teatro de sombras que tuve ocasión de ponerlo en práctica en una guardería.
Materiales
Materiales
- Cartulina
- Papel celofán
- Cola
- Tijeras
- Palos (de helados)
- Caja de cartón
- Papel vegetal
- Flexo
Preparación
Se escoge un cuento, se dibujan los personajes y el decorado sobre cartulina en el que se troquelan unos agujeros. Por la parte de detrás pegamos papel celofán, y se le adhiere un palito al final a los personajes.
El teatro se puede realizar con una caja de cartón, en el que se le abre una ventana a la que le pegamos papel vegetal.
Para producir el efecto de sombras se pone una lampara tipo flexo, para que refleje los personajes y el decorado.
Si realizas está actividad con niñ@s de unos 5 años, pueden crear los personajes ellos mismo.
!!Estos chicos lo pasaron genial¡¡
Muñecos de Cañas como proyectos Telecolaborativos.
Cuando era pequeño, me iba con mi padre a cuidar el ganado, las
tardes se hacían largas y aburridas. Un día de verano, viendo mi padre
que me aburria demasiado, me contó como ellos se entretenían haciendo
muñecos con cañas (cañaleja, zumillo, Thapsia villosa). Desde ese
momento no me aburrí, creando mis pequeños ejercitos con sus jumentos y
jinites.
Pasado muchos año, un compañero de trabajo escribió un libro sobre etnobotánica, y ví que hacia referencia a esos juguetes que se realizaban con la Thapsia villosa, y que no había encontrado a nadie que supiese hacerle una demostración de como se hacían. Y le mostré como con una pequeña navaja y algo de imaginación se podía realizar multitud de muñecos.
A partir de ahí, sigo recolectando la thapsia villosa para realizar diferentes muñecos y enseñar a mi hija, y realizar talleres en diferentes lugares del norte de Extremadura para no olvidar está actividad tan entretenida no por los juguetes que se realizan sino por el entretenimiento mientras uno lo va realizando.
He creado un padlet sobre LOS MUÑECOS DE CAÑA
Pasado muchos año, un compañero de trabajo escribió un libro sobre etnobotánica, y ví que hacia referencia a esos juguetes que se realizaban con la Thapsia villosa, y que no había encontrado a nadie que supiese hacerle una demostración de como se hacían. Y le mostré como con una pequeña navaja y algo de imaginación se podía realizar multitud de muñecos.
A partir de ahí, sigo recolectando la thapsia villosa para realizar diferentes muñecos y enseñar a mi hija, y realizar talleres en diferentes lugares del norte de Extremadura para no olvidar está actividad tan entretenida no por los juguetes que se realizan sino por el entretenimiento mientras uno lo va realizando.
He creado un padlet sobre LOS MUÑECOS DE CAÑA
domingo, 27 de marzo de 2016
Jugando con coleccionable de fichas tecnicas de coches
Hola.Desde Valencia (España)
Quisiera hacer mi aportación sobre juguetes. En este caso la experiencia es con mi sobrino Marcos. Tenía 4 o 5 años y disponibilidad de jugar con muchos juguetes ya que en mi familia él y su hermana eran los primeros sobrinos. El caso es que durante mucho tiempo estuvo jugando con algo que realmente no estaba "pensado" como juguete (coleccionable para adultos). Era una colección de tarjetas sobre coches. Por una cara aparecía la fotografía y por el anverso las características.. Velocidad, aceleración, año etc...Creo recordar que mi hermano tendría como unas 50 o así. Cuándo el niño las descubrió ya no hacía caso a ningún juguete más.
Cada día me sorprendía con una nueva propuesta:
Las fichas ordenaba por los colores de los coches.
Descubrió que habían varios repetidos (¡¡son iguales tia!!)
Los coches que más le gustaban.
Este corre mucho/ no corre mucho
Los antiguos, los modernos.
Cuándo se hizo un poco más mayor las dividía en dos montones y por orden sacaba una de cada montón, escogiendo una característica del anverso los comparaba por ejem velocidad y el que ganaba, se quedaba con la tarjeta así sucesivamente.. El juego terminaba cuando después de una ronda se contaban y el ganador era el que se había quedado con más fichas. De éste jugamos con muchas variaciones.
Estuvo muchas horas entretenido con aquella colección, lo que más le gustaba era explicar lo que había aprendido con mi hermano o lo que él mismo se inventaba. Creo que no debe quedar ya ninguna..pero no se puede decir que no se les dió un buen uso, durante mucho tiempo.
Mati Monje
El fuerte vaquero de mi mejor amiga
No dispongo de ninguna foto del juguete de mi historia. He tenido que buscar una en la red. Ni siquiera estoy segura de que el modelo con el que yo jugaba fuese este exactamente. Se han hecho tantas versiones! Tantas generaciones lo hemos disfrutado! Pero si no lo era, se le parece mucho.
Es un juguete que yo nunca tuve.
No recuerdo haber tenido esa relación especial con ninguno de los que tenía en
casa. La verdad es que tuve una infancia afortunada. La inmensa mayoría de mis
días libres estaba fuera de la casa en la que vivía, en la ciudad, y mis
juguetes favoritos quedaban haciendo guardia a que llegara el lunes, y con él
el colegio y el ritmo de los días de escuela. Los recuerdos de mis juegos están
llenos de carreras por la playa, piruetas en el agua, escondites oscuros en las
noches de verano y un sinfín de distracciones para las que no necesitábamos
demasiados accesorios, junto a la eterna súplica cada vez que me llamaban para
comer, cenar o dormir: “cinco minutos más, mamá, por favor”. Pero cuando
llegaban los días de lluvia o mal tiempo, tocaba resguardarse.
La mayoría de esos días los
pasaba en compañía de mi mejor amiga de infancia, y uno de nuestras actividades
favoritas era jugar con su fuerte vaquero, las docenas de indios y vaqueros que
lo merodeaban y los aún más numerosos caballos que incluía su colección.
Pocas veces había batallas en nuestro juego. Lo que sí había a menudo eran manadas de caballos salvajes que campaban a sus anchas, lejos de las personitas que hacíamos cobrar vida en todo lo ancho del salón.
Pocas veces había batallas en nuestro juego. Lo que sí había a menudo eran manadas de caballos salvajes que campaban a sus anchas, lejos de las personitas que hacíamos cobrar vida en todo lo ancho del salón.
Durante muchos años no he sabido
cuál fue el final de ese fuerte. Los años de juegos terminaron, crecimos, y
después de más de treinta años de estrecha amistad decidimos separar nuestros
caminos. Sin embargo, a veces la vida da unas sorpresas tremendas. Uno/a nunca
sabe cuándo terminó una historia. Justo ayer decidía que hablaría de este
fuerte, de las horas inventando mil historias dentro y fuera de sus vayas. Y
esta mañana, tras años de desconexión,
he encontrado una solicitud de contacto de mi vieja amiga en una red
social. Le he preguntado, cómo no, por el fuerte (entre otras cosas, por
supuesto). No lo conserva, pero sus recuerdos son tan vivos como los míos. Y su
respuesta, no podía ser otra: “Qué bien lo pasábamos”.
Raquel Querol.
Barcelona.
Nuestras mariquitas
Tal vez tener una infancia con un padre preso por razones políticas
durante la Guerra Civil Española y una madre joven y amorosa, con
escasos recursos ,que con un lápiz y un papel les pintaba las muñecas
que no les podía comprar, llevó a mis hermanas a convertir a las muñecas
recortables (mariquitas,como les decían en España) en uno de sus
juguetes preferidos.
Cuando en Venezuela, tuve la edad suficiente para compartir con ellas este juego, también se convirtió en uno de mis favoritos. Lo mismo ocurrió con mis sobrinas y mi hija.
Hoy le pregunté a esta última si aún conservaba algunas y me mostró las que estoy enviando, . Por cierto me dijo: "Mamá, son algo que siempre he querido conservar".
Irene
Cuando en Venezuela, tuve la edad suficiente para compartir con ellas este juego, también se convirtió en uno de mis favoritos. Lo mismo ocurrió con mis sobrinas y mi hija.
Hoy le pregunté a esta última si aún conservaba algunas y me mostró las que estoy enviando, . Por cierto me dijo: "Mamá, son algo que siempre he querido conservar".
Irene
Un juguete de mi infancia
Cuando yo tenía 2 o 3 años de edad, me regalaron una cajita de figuras de madera, la cual se vendía bajo el nombre "Bill-Ding," una manera creativa para deletrear "Building," que quiere decir Construcción. A mí, siendo un muchachito raro, no me interesaba para nada construír con figuras. Yo les di nombres y personalidades a estas figuras, usando simplemente la imaginación para jugar hora tras hora. Escuchar discos fue mi pasión, pero también jugaba con mis personajes de madera. Les di nombres raros a veces. Algunos vinieron de historietas o paquines, o de la vida diaria, pero otros muñequitos llevaron nombres que simplemente inventé y que no existen en la realidad. Un día, cuando llegué a la edad de 10 u 11 años, mi padre escribió (con mi ayuda) los nombres absurdos de mis Bill-Dings en un papel, para conservar la memoria de aquellos juguetes de mi infancia.
Jonathan Guyot Smith, profesor antediluviano del Colegio Darién (Darién, Connecticut, Estados Unidos)






















